Estas son medicinas ancestrales profundamente sagradas que actúan en diferentes niveles: espiritual, emocional, mental y físico. Las personas pueden vivir una gran sanación, ya que este tipo de ceremonias son portales de transformación profunda donde se puede liberar, reconectar y transformar; siempre cuando se realicen con respeto, guía adecuada e intención clara.
El cacao abre el corazón y prepara tu energía, mientras que la psilocibina expande la conciencia y te permite acceder a memorias, bloqueos y comprensiones que desde la menta racional no siempre alcanzamos.
Teonanácatl: Carne de los Dioses
En un contexto ceremonial y guiado, esta medicina: El teonanácatl (nombre náhuatl para los hongos psilocíbicos) ha sido utilizado durante miles de años por pueblos originarios de Mesoamérica como una puerta hacia lo divino.
- Disuelve el ego y las barreras mentales, permitiendo que la persona entre en contacto con su verdadera esencia.
- Abre el inconsciente, trayendo a la superficie memorias, emociones reprimidas o bloqueos que necesitan ser vistos y liberados.
- Conecta con lo sagrado, permitiendo una experiencia directa de unidad con la naturaleza, el cosmos y el espíritu.
- Reordena el cuerpo energético, liberando densidades emocionales y restaurando el flujo vital.
El Cacao: Corazón de la Tierra
El cacao ceremonial es una planta maestra del corazón, conocida por abrir la energía amorosa, suave y maternal de la Tierra.
En un contexto ceremonial y guiado, esta medicina:
- Activa la energía del corazón, ayudando a sentir y expresar amor, gratitud y compasión.
- Enraíza y contiene, permitiendo que la experiencia con el teonanácatl sea más amorosa y segura.
- Equilibra el sistema nervioso, suavizando la mente y reduciendo la ansiedad.

